Mi dedo se queda “atrapado”: ¿Qué es el dedo en gatillo?
2 noviembre, 2016
Tengo dificultad para cerrar los párpados tras sufrir una parálisis facial, ¿existe algún tratamiento?
10 noviembre, 2016
Show all

Cicatrices inestéticas y cicatrices patológicas, ¿Qué tipos existen?

Dentro de la cirugía plástica, uno de los motivos más frecuentes de consulta es la presencia de cicatrices inestéticas, por su aspecto o su localización: cicatrices anchas, dolorosas o abultadas en zonas visibles de la piel. Estas pueden ser debidas a traumatismos e incluso a intervenciones quirúrgicas previas. Sin embargo, lo que el paciente debe saber es que no todas las cicatrices que pueden ser consideradas inestéticas son iguales o tienen la misma causa.

Es posible que el aspecto que consideramos inestético se deba a una mala evolución de la herida: Heridas que se han infectado, que se han abierto y se han dejado cicatrizar o bien que se encuentran en zonas de tensión (hombros, espalda, esternón…). Por tanto, dado que la causa de su aspecto suele radicar en cómo se ha tratado la herida, suele ser posible corregirlas o mejorarlas de forma quirúrgica, mediante una intervención consistente en extirparlas y plantear un nuevo cierre.

 

¿Cuándo hablamos de cicatrices patológicas?

La aparición de cicatrices patológicas en un individuo no se suele relacionar con un tratamiento inadecuado de la herida, si no de una tendencia genética del propio paciente a desarrollar estas cicatrices que se va a presentar en cualquier herida que sufra. Y aquí radica el especial interés de conocer cuando una persona tiene tendencia desarrollar estas cicatrices, puesto que podrán aparecer en cualquier intervención quirúrgica que se realice, aunque sea de carácter estético.

Estas cicatrices aparecen por una reparación fibrosa excesiva en el paciente y se puede presentar de dos formas: Cicatrices hipertróficas y queloides. Se suelen presentar con más frecuencia en los lóbulos de las orejas y en las personas de raza negra.

 

¿Qué es una cicatriz hipertrófica?

Una cicatriz hipertrófica aparece como una tumoración dura, abultada y de bordes bien delimitados. Normalmente se presentará como una tumoración rosácea que se limita a los propios bordes de la cicatriz. Éste es el aspecto más característico: Las cicatrices patológicas no sobrepasan los bordes de la herida, aunque si pueden abultar.

 

¿Qué es una cicatriz queloide?

Una cicatriz queloide comparte muchos de las características de una cicatriz hipertrófica (tumoración dura, abultada y de borde bien delimitados). Sin embargo, presenta una diferencia fundamental: La cicatriz queloide crece más allá de los bordes de la herida original, pudiendo presentarse como una auténtica tumoración que desborda ampliamente su pedículo.

 

¿Cómo se tratan las cicatrices patológicas?

Lamentablemente, el tratamiento de las cicatrices hipertróficas y de los queloides es mucho más complejo que el de una cicatriz meramente inestética. Una de las opciones terapéuticas es la inyección de corticoides en la propia cicatriz. Este tratamiento requiere de múltiples dosis separadas en el tiempo, y puede lograr unos resultados moderados, obteniéndose en ocasiones el aplanamiento de la cicatriz.

Las lesiones de mayor tamaño van a requerir de un enfoque combinado más agresivo: la exéresis de la cicatriz asociada a otro tratamiento para aumentar la tasa de éxitos. Dicho tratamiento adicional puede ser, de nuevo, la inyección intraoperatoria o preoperatoria de corticoides o, lo más común, la administración de radioterapia superficial.

 

Aquí un video donde hablo del tema en una entrevista de RadioHuesca:

 

 

¿Tiene alguna duda sobre el tratamiento de las cicatrices?

Pida cita sin compromiso