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Información que debe conocer si se plantea una reducción mamaria

Muchas mujeres pueden presentar un volumen excesivo en las mamas debido a embarazos o a sus propias características personales. Este volumen excesivo puede acarrear una serie de inconvenientes médicos, en forma sobre todo de dorsalgias y de aparición de eccemas.

En nuestro blog hemos hablado en otras ocasiones acerca de la cirugía de reducción mamaria y sus beneficios a la hora de tratar estos problemas y mejorar las proporciones y el aspecto estético de la mama. Aunque son evidentes estos beneficios, es importante que siempre que alguien va a someterse a una intervención reciba la mayor información posible.

Hoy nos gustaría ampliar esta información comentando una serie de factores relacionados con la cirugía que la mujer debe de tener en cuenta a la hora de someterse a esta intervención:

 

Cicatrices de la cirugía

Al realizar una reducción mamaria se extirpa tejido de la mama. Por lo tanto, esta intervención siempre dejará algún tipo de cicatrices, mayores o menores en dependencia de las características de la mama y la cantidad de tejido a extirpar.

En los casos más leves, la cicatriz se encontrará alrededor de la areola, quedando camuflada en esta región. Sin embargo, la mayoría de pacientes requieren al menos de una cicatriz vertical, que va desde la areola hasta el surco submamario.

En reducciones más voluminosas puede quedar también una cicatriz horizontal que queda oculta en el surco submamario.

 

Lactancia

Durante la cirugía de reducción mamaria se extirpa tejido glandular, encargado de la producción de leche, y se redistribuye el tejido restante, por lo que el potencial para la lactancia en el futuro puede verse afectado. Sin embargo, esto depende sobre todo de la técnica usada y de si se mantienen las conexiones entre el pezón y la glándula mamaria.

En nuestro caso, usamos siempre que las características de la paciente lo permiten una técnica que mantiene la continuidad entre estos tejidos. Esto nos permite reducir los problemas futuros para dar lactancia. Pese a ello, suele existir un riesgo, aunque pequeño, de que existan estas dificultades. Por tanto, la paciente debe plantearse si la imposibilidad de dar lactancia en el futuro puede suponerle un trastorno.

 

Postoperatorio

El postoperatorio de una reducción mamaria se suele tolerar bien y muchas pacientes pueden ser dadas de alta al día siguiente de la intervención. En general, se puede esperar un dolor leve en la zona operada que se controla bien con analgésicos clásicos. También cabe esperar nauseas al día siguiente de una cirugía mamaria. De nuevo, este síntoma se suele controlar bien con medicación. Por último, es posible que la paciente experimente un pico febril durante las 24 primeras horas de la cirugía y que se relaciona con la liberación de mediadores inflamatorios debida a la intervención.

 

Esperamos que esta información os haya sido de utilidad para resolver vuestras dudas. Si queréis ampliar la información a continuación encontraréis la entrevista en la que el Dr. Yuste participó en Radio Huesca y en la cual hablamos sobre este tema.

 

 

 

 

¿Tiene alguna duda sobre la operación de reducción mamaria?

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